Si fueras a comprar un carro y nuevo—absolutamente nuevo—que este carro será el único que podrías estar manejando por el resto de tu vida, y que núnca podrás cambiarlo, núnca podrás reemplazarlo, y lo tendrás por siempre, ¿a poco no serías más cuidadoso de la forma en que cuidarás ese carro?
Si supieras que este automóvil en particular deberá durarte de por vida—toda tu vida—¿lo checarías más a seguido, no?